jueves, 24 de noviembre de 2011

La fusión de las operadoras AT&T y T-Mobile no va


El caso de negocio que más ruido ha hecho en los últimos meses podría acercarse a su fin. Luego de muchas oposiciones todo parece indicar que la fusión de AT&T y T-Mobile se quedará en la intención y que la primera deberá pagar a la segunda el monto correspondiente a la penalización por no concretar el acuerdo comercial que llevaría a la conformación del primer gran monopolio estadounidense luego de la crisis financiera de 2008.

Y es que las posibilidades de finiquitar la transacción en la que T-Mobile, filial de Deutsche Telekom en USA, pasaría a ser parte de AT&T se han desdibujado casi todas. La alemana se quedará con su sucursal estadounidense y con 4 millardos de dólares que AT&T deberá pagarle por los daños ocasionados por el fracaso de la compra de su empresa por 39 millardos.

Pero, ¿realmente es el final?

Luego de meses de negociación, ambas empresas retiraron sus solicitudes de aprobación ante por lo menos uno de los organismos reguladores involucrados, no sin declarar que las dos compañías han perdido sus esperanzas de concretar el acuerdo de compra-venta. No obstante, no han hablado de renunciar a sus intenciones: ”Las dos compañías continúan impulsando la venta de T-Mobile USA a AT&T”, dijeron en un comunicado que se publica durante la fiesta de Acción de Gracias en Estados Unidos.

¿Se trata entonces de una movida judicial?

Es posible que todo el revuelo sea en realidad una jugada de los abogados de las telefónicas para lograr su fusión, toda vez que el retiro de la solicitud de aprobación presentada a la Comisión Federal de Comunicaciones podría responder a una centralización de esfuerzos para obtener una aprobación mucho más vinculante: la del Departamento de Justicia, quien ha mostrado su desacuerdo a la constitución de lo que sería el segundo gran conglomerado de empresas de telefonía, sector actualmente liderado por Verizon Wireless, una fusión de Verizon Communications Inc. y Vodafone Group Plc.

Lo cierto es que AT&T tiene razones para esmerarse en agotar hasta sus últimos recursos: de no darse la compra, tendría que pagarle a T-Mobile los 4 millardos de dólares que ya hemos mencionado pero, lo que quizás pueda ser más doloroso para la compañía, es que uno de esos millardos no es en efectivo, sino en cesión de espacio radioeléctrico, cuestión que comportaría una pérdida de ingresos a largo plazo para AT&T.

Fuente: Wayerless

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